
Infecciones de oreja: cuidado y prevención
Hacerse perforaciones en las orejas es una práctica común entre personas de todos los sexos y edades en todo el mundo. Después de la perforación, la aparición de infecciones y alergias es una señal; nos indica que algo no ha salido bien. No te alarmes. En la guía de hoy, infecciones por pendientes: cuidado y prevención, hablaremos de las infecciones y de cómo prevenirlas, reconocerlas y tratarlas.
Infecciones por pendientes: la prevención es realmente la mejor cura
La precaución de acudir a un profesional no se limita al resultado estético. El respeto por las normas de higiene es fundamental: también vale para un simple agujero en el lóbulo. El uso de instrumentos estériles y perforadores de lóbulos desechables es el primer escudo contra alergias e infecciones, y también el más eficaz. Puedes decidir hacerte las perforaciones en la farmacia: la palabra clave es la misma en todas partes, es decir, "seguridad".
La primera joya debe ser estrictamente hipoalergénica
¿Te has decidido a lucir ese par de pendientes guardados en el joyero durante años? ¿Tu niña ha crecido y pide ponerse los pendientes que recibió como regalo de bautizo? Ambas causarán una gran impresión, pero solo después de haber llevado durante al menos 6 semanas un pre-pendiente hipoalergénico y haber evitado el riesgo de desarrollar dermatitis e infecciones en el lóbulo por el pendiente. Para más información, consulta nuestra guía sobre los primeros pendientes.
El cuidado diario previene el 99% de la aparición de infecciones
Los días no son siempre iguales, pero las reglas de higiene sí. Para una rutina correcta bastan 4 minutos: uno para lavarse las manos antes de tocar la zona del lóbulo y el pre-pendiente. Dos para girarlo y limpiar bien, otro para desinfectar todo. La operación debe repetirse 2 o 3 veces al día. Si no puedes evitar mojarte las orejas, es decir, cada vez que sudes o entres en contacto con agua dulce o de mar, usa un paño limpio para secar la zona. Asegúrate de que no haya restos de sustancias (crema, protector solar,...) ni de cuerpos extraños irritantes (arena, polvo, cabello,...) entre la piel y la joya. Seco y limpio es el mantra. Repetirlo mantendrá las infecciones alejadas.
Problemas que preceden o siguen al cambio del pre-pendiente
Si algo no va bien antes del cambio del pre-pendiente, es muy probable que se trate de una infección. Si el problema aparece después del cambio, podríamos estar ante una alergia a un material específico, una dermatitis de contacto o un rasguño o lesión causados por colocar un accesorio inadecuado. En todos los casos se recomienda quitar el pendiente, desinfectar el lóbulo e investigar para descubrir la causa. En caso de picor excesivo, dolor y hinchazón persistentes, sangrado o pus, o si el problema no se resuelve en 48 horas, es necesario consultar a un médico.
Infecciones por pendientes: cuidado y prevención
En la mayoría de los casos las infecciones por pendientes se pueden evitar, pero cuando la prevención no es suficiente... ¡la rapidez es todo! Una vez que el problema esté resuelto, podrás lucir joyas siempre nuevas. Por cierto: ¿ya has elegido tus próximos pendientes?
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