BASELWORLD 2010 | Conclusiones
Hace apenas un mes concluyó la Feria de Basilea, que se presentó en una superficie de 170.000 m² con cerca de 2000 expositores de 45 países, maravillando a las 100.000 personas (estimadas) que la visitaron.
¿Qué se vio?
En el sector de la relojería, el fortalecimiento de las marcas conocidas con variantes de las líneas más vendidas, incorporando colores en las esferas o diversas complicaciones, quizá aumentando el diámetro de la caja del reloj. Limpieza es la palabra clave, desaparecieron de los relojes los garabatos y las esferas superfluas. Hermosos y lujosos los stands para subrayar el brillo de la marca, como el de Tag-Heuer que este año celebra sus 150 años, presentando al público su movimiento cronógrafo de manufactura que marcará tendencia por su alto contenido tecnológico que le permite ofrecer un producto de la casa a un valor muy interesante.
Justo por los 150 años de fundación, la Maison Tag rindió homenaje en primicia a pocos amigos con el libro “Pionering Swiss Watchmaking for 150 years”, un cuento contado a través de fotos que va desde Steve McQueen a Ayrton Senna, a Ferrari, a los récords mundiales de atletismo y a muchas otras fotos épicas (quien quiera verlo puede hacerlo libremente en nuestra tienda). Excelentes referencias sobre Rolex y Breitling, mientras que Patek Philippe iluminó como siempre las mentes de los presentes con sus movimientos de manufactura tanto históricos como actuales; Omega y Zenith satisfacieron ampliamente con la presentación de variantes en modelos (Omega) o modelos nuevos (Zenith).
En particular, fueron muy apreciados los “solo tiempo” o los “crono” animados por el histórico y fantástico movimiento El Primero (Zenith) que hace soñar con poseer un reloj animado por un movimiento de un encanto único en su género (zenith-watches.com). En el ámbito de la joyería, la novedad es la entrada directa de piedras preciosas y semipreciosas de color como la Amazonita, Aguamarina, Cuarzo Citrino, Cuarzo Limón, Amatista, Corindones de todos los colores, Turmalinas, Sodalitas, montadas casi todas en oro amarillo o rosa. La joya se convierte así en motivo de esplendor, nunca pesada ni vulgar, sino generosa en forma y volumen, realzando a quien la lleva.