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Diamantes: características y curiosidades

Continúa nuestro viaje al descubrimiento de las piedras preciosas, hablando de la gema por excelencia: ¡el diamante! Ya hemos conocido algo sobre este mineral indestructible en este artículo y este artículo. ¡Hoy descubriremos el diamante y sus características y curiosidades!


El nombre y la historia

La palabra diamante deriva del griego αδαμας (adamas), que significa indestructible, justo o inmutable. Los árabes llamaban a esta gema preciosa almas, los hindúes vira, del sánscrito vajira, que significaba rayo. Al diamante también se le atribuía el epíteto ''fragmento de eternidad''.

Los diamantes son un material proveniente de las entrañas de nuestro planeta: el que proviene de las mayores profundidades, según los estudiosos. Son considerados de hecho una ventana hacia el centro de la Tierra. No solo poseen un valor económico incalculable, sino también un altísimo potencial científico, porque son capaces de contar muchas cosas sobre la evolución del planeta.

Más del 90% de los diamantes actualmente existentes se formaron entre 1 y 3 mil millones de años atrás, a una profundidad de 150-200 km. El porcentaje restante provendría de la llamada ''zona de transición'', entre 600 y 2900 km de profundidad: se les llama ''diamantes superprofundos''.


¿Cómo está hecho?

Los diamantes son, en términos científicos, redes cristalinas de átomos de carbono, dispuestos en una estructura tetraédrica, octaédrica o hexacaédrica. ¿Demasiado complicado? En esencia: el diamante está formado por carbono que, sometido a enormes presiones, cristaliza, dando vida a un mineral inagotable, formado en millones de años. Los cristales, que se crean en las profundidades de la Tierra, son llevados a la superficie a través de una roca llamada kimberlita, que los engloba y asciende a la superficie por conductos volcánicos (que se convertirán así en yacimientos primarios). La kimberlita puede luego ser desmenuzada, liberando los diamantes en los llamados yacimientos secundarios.


¿Dónde se encuentra?

El país productor de diamantes por excelencia es la India, principalmente en la ciudad de Surat, donde se cortan y pulen millones de diamantes. Siguen Botswana, Rusia, Angola, Canadá, Congo, Brasil y Sudáfrica. Australia, en cambio, fue un gran productor en el pasado. El principal centro de intercambio es Amberes, en Bélgica, donde desde el siglo XV se aplicó una técnica innovadora para pulir y dar forma a las gemas.

Algunos diamantes muy pequeños también se han encontrado en meteoritos caídos en la Tierra. Los estudiosos creen que los impactos de grandes meteoritos pudieron haber producido muchos de los diamantes presentes actualmente.


Sus características

¡No todos los diamantes son iguales! Para diferenciarlos, se clasifican según 4 ''c'': quilates (carat), corte (cut), color (colour) y claridad (clarity). Los quilates son la medida de la masa de un diamante. La claridad se refiere a los defectos internos que un diamante puede tener, llamados ''inclusiones''. El color puede variar, pero el diamante por excelencia es totalmente incoloro. En cuanto al corte, describe la manera en que el diamante ha sido refinado desde su forma en bruto.

Volveremos sobre estas características, que merecen un análisis aparte, en próximos artículos. ¡Manténganse atentos!


Algunas pequeñas curiosidades

Los diamantes siempre han sido considerados piedras preciosas de valor incalculable. Las primeras referencias al diamante se registran en la India, donde aún permanecen referencias culturales importantes, por su uso terapéutico y propiciatorio. De los diamantes se habla en los escritos de Plinio, Ptolomeo y Marco Polo. Siempre han sido un poderoso talismán contra el mal, si son purificados: los diamantes alejan al demonio, que los teme porque le recuerdan su caída. En la Edad Media se consideraban amuletos capaces de atraer el amor a la vida de quien los llevaba como anillos durante al menos 7 días.

Hoy el uso más común del diamante es en el anillo de compromiso. ¿Pero sabían que esta costumbre es en realidad muy reciente? Desde mediados del siglo XX, de hecho, gracias a una campaña publicitaria de De Beers, sociedad líder en el comercio de diamantes, estos minerales preciosos se convirtieron en el símbolo del amor eterno por excelencia.

Y además, ya se sabe, ¡también se han convertido en los mejores amigos de toda mujer!

Nos vemos aquí, muy pronto, con muchas más curiosidades!