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Los diamantes más famosos de la historia

El diamante, gema entre las gemas, siempre ha sido una de las piedras preciosas de mayor valor, apreciadas y admiradas durante siglos y siglos. Sin embargo, hay algunos diamantes con una historia que va más allá de la leyenda: tienen un valor incalculable y una historia particular que los hace únicos en su género y muy famosos. ¡Descubramos juntos algunos de los diamantes más famosos de la historia!

Koh-i-Noor

El Koh-i-Noor, cuyo nombre altisonante significa 'montaña de luz', forma parte del tesoro de la reina de Inglaterra. De forma ovalada, el peso de esta enorme piedra preciosa es de 108 quilates. Se atribuye al diamante el poder de otorgar fortuna y felicidad a quien lo lleva o posee. Destinado a hacer gobernar sobre todo el mundo a su poseedor, se tienen noticias de él desde 1304, cuando su dueño era la dinastía Mogol, descendiente de Gengis Kan. La preciosa joya llegó a manos de la reina Victoria en 1849, durante la conquista de la región india del Punjab por parte del Imperio Británico. El Koh-i-Noor se convirtió, en época victoriana, en el símbolo del poder conquistador inglés. Hoy es solo el símbolo de la expoliación colonialista sufrida por la India. Actualmente se conserva en la Torre de Londres, engastado en el centro de la corona imperial.

Cullinan

La leyenda cuenta que este diamante, también llamado Estrella de África, fue encontrado en marzo de 1869 por un pastor griqua y fue vendido a un bóer a cambio de un caballo, diez bueyes y quinientas ovejas. El nombre de este diamante proviene, sin embargo, del propietario de la mina de Cullinan, a quien se le confió a principios del 1900. Su fama está asociada al peso de más de 3106 quilates de la piedra en bruto, que luego produjo alrededor de 105 diamantes, algunos de los cuales hoy están insertados en la Corona británica, durante el reinado de Eduardo VII.

Sancy

55 quilates para un diamante encontrado y tallado en forma de escudo en Golconda, India. El Sancy llegó a Europa en 1500, entrando en posesión de los reyes de Francia hasta la Revolución Francesa. Después de esta, se creyó desaparecido hasta 1828, año en que fue vendido al príncipe ruso Pablo I Demidov. En 1906 fue comprado por William Waldorf Astor, vizconde, en cuya posesión permaneció hasta 1978, año en que fue vendido al Louvre por un millón de dólares. Una historia de viajes que ha hecho de este hermoso diamante algo realmente incalculable. Actualmente se conserva en la galería de Apolo, en el Louvre.

Florentino

Un continuo alternar de leyendas y hechos documentados caracteriza la historia del Florentino. Se trataría de una gema de origen indio, tallada en doble roseta y con un peso de 137,27 quilates. La piedra también se llama Toscano o Amarillo Austríaco, por su color amarillo pálido. Según algunos mitos, el diamante fue tallado para Carlos el Temerario, último duque de Borgoña, quien habría sido asesinado en la batalla de Morat, llevándolo puesto. Luego vendido por un campesino por pocos florines, tras algunos cambios de propiedad mercantiles llegó a manos de los banqueros Fugger y, posteriormente, de los Medici. La gema fue heredada luego por María Teresa de Austria, entrando a formar parte de las joyas reales de Viena. Tras el colapso del imperio Austro-Húngaro, el Florentino fue robado y, según algunas leyendas, recortado en el diamante hoy conocido como Tiffany Amarillo y llevado por Audrey Hepburn en la película Desayuno con diamantes.

Hope

Aunque su nombre evoca el concepto positivo de la esperanza, este diamante de 45,52 quilates tiene la triste fama de traer mala suerte a quien lo lleva. Justamente la familia Hope, de la que toma el nombre, fue la primera en poseerlo y murió en pobreza y desgracia, al igual que los siguientes poseedores, entre los que destacan María Antonieta y Luis XVI. Ahora se encuentra en el Instituto Smithsonian de Washington. El diamante es inusualmente de color azul y su historia comienza en India, donde fue robado entre las piedras de un templo. La gema, también llamada Azul de Francia, fue arrancada de los ojos del ídolo Rama-sita, probablemente por el joyero Jean-Baptiste Tavernier. Quienes creen en el poder de las maldiciones sostienen que fue precisamente Rama-Sita quien volcó su ira en la joya, convirtiéndola en un verdadero amuleto de mala suerte. Leyendas, mitos y realidades que se entrelazan en la historia de estas piedras preciosas de valor incalculable. Hermosas, y sin embargo tan poderosas que han sido recordadas a lo largo de los siglos. ¿Qué leyenda les ha fascinado más? ¡Nos vemos aquí, muy pronto, con muchas más curiosidades! Olga