La leyenda del diamante Hope
Un diamante legendario no podía ser otra cosa que el protagonista de una... ¡leyenda! Descubramos juntos todos los detalles sobre la leyenda del diamante Hope.
¿De qué diamante se trata?
El diamante Hope, también llamado Azul de Francia, es famoso por su increíble peso (45,53 quilates) y por su valor (¡250 millones de dólares!). Su color extremadamente raro sin duda ha contribuido a convertirlo, quizás, en el diamante más famoso de todos los tiempos. Hoy, el Hope se conserva en el Museo Smithsonian de Washington, tras una existencia realmente fascinante.
Sin embargo, su fama no proviene solo de estas importantes características. La leyenda cuenta, de hecho, que el Hope era una piedra maldita.
Hope: una piedra maldita
Se dice que el diamante Hope proviene de las minas de Golconda, India, donde fue comprado a finales del siglo XVII por el comerciante Jean Tavernier. Sin embargo, parece que Tavernier lo sacó del ojo de una estatua india, que representaba al ídolo Rama Sitra. La ira de la divinidad sería entonces la causa de todas las maldiciones que la piedra arrastra.
Dando un salto en el tiempo, sabemos que María Antonieta, la Reina de Francia, fue propietaria de esta espléndida joya, gracias también a un cuadro que la muestra con el Hope en el cuello. Regalado por el Rey, quien a su vez lo obtuvo de Tavernier, parece que todos terminaron en desgracias y pobreza, decapitados o enloquecidos.

Después de María Antonieta, pasó de mano en mano entre banqueros, comerciantes y aristócratas, hasta que, en 1900, llegó a manos del joyero estadounidense Harry Winston, quien lo donó al Smithsonian, donde se encuentra hoy. Todas las personas que poseyeron la piedra por algún tiempo vivieron increíbles desgracias.
Sin embargo, parece que muchas de las desgracias sufridas por los poseedores del Hope estaban en realidad perfectamente enmarcadas en sus tiempos, nada fuera de lo común.
Rojo como la sangre
Otra razón que hace que el Hope sea considerado un diamante maldito es precisamente su color: se dice que, en ciertas condiciones de luz, se vuelve rojo sangre, emitiendo luz propia. El Smithsonian, en los últimos años, no ha dejado de estudiar esta gema tan especial, observando cómo la luz ultravioleta puede provocar una fluorescencia. Una vez apagada la lámpara ultravioleta, aparece el resplandor rojo, que persiste en el tiempo. Por lo tanto, el diamante sería fosforescente, tras una excitación electrónica.

No hay nada sobrenatural, sino un simple fenómeno químico, al menos según la ciencia. En resumen, una leyenda fascinante, que cautiva a muchos y que convierte al Hope en un diamante realmente para recordar.