¡Regala una emoción en Navidad!
Para muchos, en Navidad, el concepto de “regalo” representa un paso obligado para conservar una tradición o satisfacer a amigos y familiares. Una especie de costumbre que, lamentablemente, se está volviendo cada vez más comercial y consumista, como si ya no tuviera la importancia de antes.
Hoy quisiera reflexionar, sin embargo, sobre el valor que, a mi parecer, debería tener un obsequio, ¡sobre todo en esta época del año tan mágica y fascinante!
No se trata de elegir un objeto banal, solo para honrar una relación, sino de saber transmitir las propias emociones y el propio afecto a través de un pensamiento.
No es una obligación, ni una costumbre: un obsequio debe nacer espontáneamente, ser pensado en honor al destinatario, con la intención no solo de complacerlo, sino sobre todo de revivir y confirmar la relación que existe entre ustedes.
Por eso, el obsequio ideal para encontrar bajo el árbol, envuelto con cuidado y con un bonito lazo, debería tener el poder de transmitir una emoción sincera.
Un paquetito para desenvolver sin duda hace felices a todos... pero aún más si su contenido es capaz de encerrar un buen recuerdo o de convertirse en el símbolo de un afecto sincero y duradero.
Una joya simbólica regalada a la propia madre para agradecerle su ayuda siempre presente, un reloj de bolsillo para el padre, que siempre logra sacar un poco de tiempo para nosotros... o un colgante para la colección de la propia hermana, para elegir según las pasiones compartidas. También, una pulsera de corte masculino para el propio hijo, novio, hermano o mejor amigo que adora el minimalismo; un anillo como símbolo clásico de amor para la persona amada o un bonito par de pendientes brillantes para la mejor amiga, que le recuerden ser siempre enérgica.
Si nuestro obsequio es un objeto de valor, además, tendremos la garantía de compartir con los nuestros algo que podrá volverse cada vez más valioso con el paso del tiempo, al igual que nuestros sentimientos: ¡una cualidad añadida que no se debe descuidar!
En resumen: debemos recordar que, antes que nada, la Navidad es la fiesta por excelencia capaz de exaltar los lazos de afecto y amor entre nosotros y nuestros seres queridos. No hay ocasión más acertada para honrar todo esto a través de una joya o un accesorio de calidad que simbolice un recuerdo, un agradecimiento o una señal importante de compartir.
No importa si nuestro regalo es grande o pequeño, si a él se acompañan sentimientos sinceros, como amor y amistad, capaces de traer a la mente un recuerdo feliz cada vez que se observe, toque o use.
Entonces, comencemos a devolver a los regalos un valor simbólico y emotivo, confiándoles la tarea de transmitir un recuerdo de alegría, amistad, afecto y amor. Y finalmente, al entregar nuestros obsequios, podremos pasar la Navidad con la misma emoción sincera de cuando éramos niños.
A cargo de Olga Navarin https://www.instagram.com/olga.navarin https://olganavarin.wordpress.com
A cargo de Olga Navarin https://www.instagram.com/olga.navarin https://olganavarin.wordpress.com