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El peso del Oro y las modas pasajeras

¿Cuánto influyen las modas en el valor del oro? En la era en que las modas pasajeras más diversas son protagonistas, también el sector de la joyería y orfebrería sufre, para bien y para mal, los fenómenos mediáticos del momento. Pulseras, pendientes, anillos, colgantes de todo tipo y compuestos por varios metales y aleaciones, se publicitan y compran en gran cantidad. Pero, ¿a quién irá todo este producto? ¿Alguna vez nos hemos detenido a pensar quién heredará las joyas que compramos hoy? Hoy estamos aquí para reflexionarlo juntos. Si nuestros abuelos supieron llenar los cajones con piezas de gran calidad, se debe sobre todo a la mentalidad menos orientada al mercadeo de su tiempo: como sabemos, antes de la llegada de la televisión, las redes sociales y sobre todo la publicidad, se prestaba atención casi exclusivamente al valor de los materiales con que se creaban las joyas. El oro entonces dominaba claramente sobre todos los demás metales. Sobre él se hacían verdaderas inversiones, capaces de dejarnos quizás con un menor número de joyas en casa, pero ciertamente de mayor valor. Lee el artículo: Un viaje largo por la ruta del Oro en África En la época moderna, en cambio, las proporciones se han invertido cada vez más. Es importante notar el material con que están hechos las joyas más vendidas hoy en día. Véanse por ejemplo las famosísimas pulseras y dijes componibles o las joyas promovidas por varios otros sellos: creadas con plata o acero, además de piedras preciosas y vidrios. Todos materiales de altísima calidad, ciertamente, pero ni remotamente comparables con el oro. El costo de una joya de plata o acero, además, suele ser el mismo que el de una de oro. La diferencia está toda en la calidad: aunque la plata y el acero usados para crear nuestros accesorios sean de altísima factura, siguen teniendo un peso claramente inferior al del oro. En el futuro, cuando nuestros bienes se conviertan en la herencia de hijos y nietos, las inversiones hechas ahora ya no tendrán el valor de hoy y nuestros cajones estarán llenos solo de ferretería. En épocas de crisis económica, a mi parecer, este factor no debe subestimarse. Si dejáramos de lado las modas pasajeras para concentrarnos en la calidad duradera, permitiríamos a nuestros hijos disfrutar de los mismos beneficios que tuvimos nosotros: joyas de oro, heredadas de abuelos o padres, de altísimo valor y con un valor (¡no solo afectivo!) que crece con el paso de los años, en lugar de agotarse en el tiempo de una moda. Por supuesto, nada nos impide usar joyas y accesorios que estén a la par con los fenómenos del momento, que sean de plata u otros materiales. Es un capricho que de vez en cuando está bien darse. Pero también es importante, en mi opinión, detenerse a reflexionar: invertir en una joya de oro puede parecer menos a la moda que añadir un dije a nuestra pulsera, pero ciertamente es más ventajoso a largo plazo, para nosotros y para nuestras familias. Las modas, decía Yves Saint Laurent, pasan. La calidad, en cambio, permanece.
A cargo de Olga Navarin https://www.instagram.com/olga.navarin https://olganavarin.wordpress.com