
Perlas: desde los vikingos hasta hoy
Perlas, una gema mágica y fascinante, que proviene de las profundidades pero brilla resplandeciente a la luz del sol. Es la única gema que proviene de un ser vivo, creada por un grano de arena como un verdadero regalo de la naturaleza. Su historia es fascinante y larguísima.
Perlas: de los vikingos hasta hoy
Aunque, al pensar en las perlas, no nos viene a la mente Suecia, en realidad en este país escandinavo se encuentra uno de los moluscos más antiguos, el mejillón de agua dulce, que en su larga vida (¡250 años!) produce perlas exactamente como las más conocidas ostras.
Justo en Suecia hay algunos testimonios del pasado: los vikingos colocaban perlas en sus tumbas. A menudo se alimentaban de mejillones, lo que lleva a los expertos a pensar que las perlas en su posesión eran autóctonas y no fruto de intercambios comerciales. Son muchas las joyas vikingas hechas con perlas y otros metales preciosos.
Perlas: la historia
Después del año 1000, la perla se convirtió en símbolo de belleza y perfección y comenzó a usarse también en objetos, vestidos, tocados religiosos, muebles sagrados y manteles, convirtiéndose en una verdadera moda.
En el 1500, tras la subida al trono de Gustavo Vasa, la llegada de la iglesia luterana llevó al despojo de riquezas, que fueron nacionalizadas o gravadas con impuestos. Muchos relatos cuentan cómo algunas monjas de Vreta se vieron obligadas a vender una cinta de perlas de más de 13 metros de largo, mientras el rey, para simbolizar su riqueza, adornaba sus prendas con perlas. De símbolo de belleza, las perlas pasaron a ser la representación de la casa real, un producto de lujo y privilegio de los poderosos.
Escandinavia, de los vikingos hasta hoy
Así fue como su producción aumentó, ayudada también por la evolución de la “globalización” y el comercio con otros países europeos. Fueron llamados a la corte expertos naturalistas de toda Suecia para potenciar la producción de perlas esféricas. A la población se le permitía pescar mejillones para producir sus propias perlas, para comerciarlas. Hasta 1994, en Suecia, se permitió a los ciudadanos pescar mejillones de agua dulce, justamente aquellos que desde los tiempos de Ragnar Lothbrock producían perlas.
Una joya para transmitir
En resumen: una larga tradición que hunde sus raíces en el pasado, llevando a la perla a ser símbolo de lujo, amor y belleza, pero también de pureza e integridad. No en vano, las perlas son joyas indispensables en los matrimonios, pero también reliquias para transmitir de madre a hija.
A nosotros también nos gustan muchísimo, en todas sus tonalidades. Son una joya atemporal, ideal para cualquier ocasión, de día y de noche. Descubre todas las perlas engastadas en las joyas más bellas, déjate guiar por nuestros expertos gemólogos en la elección de la joya preciosa adecuada para ti y para quien amas.



